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martes, 13 de marzo de 2018

Palabras presentación de Julio Ortega del libro de Alexis Schreck: Una cita sexual con Freud. Ed. Algarabia.




Me da mucho gusto estar hoy aquí entre mis amigos de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, le agradezco a Alexis Schreck la deferencia que me hizo al invitarme a estar con ustedes y también a elaborar el prólogo de su libro Una Cita sexual con Freud publicado por la editorial Algarabia.
Una de las tareas más difíciles para un analista es la de afrontar el problema de la falta de inserción en la cultura mexicana del psicoanálisis. En provincia dónde acuden muchos dolientes que sufren por diversas razones de angustia, problemas en sus relaciones de pareja, o quizá con su forma de vida, los pacientes acuden a terapia. Pero también es cierto, que muchas de estas personas no saben demasiado sobre qué es el psicoanálisis; hace no tanto tiempo una paciente después de 5 sesiones, me preguntaba si ya la podía dar de alta.



Vivimos una sociedad que siembra la ignorancia y que intenta, hoy en día, promover en las universidades públicas el modelo de una fábrica, y su esquema de capacitación, alejando a las humanidades de la comprensión del espíritu de la transformación que éstas proyectan sobre los problemas sociales. El pretendido progreso liberal del siglo XX se ha venido abajo junto con un esquema del patriarcado que por su rigidez ya no era posible, sin embargo, se ha producido un serie de transformaciones bizarras que no dejan de formular fenómenos curiosos produciendo contradicciones en la formulación de Leyes, que nos conducen a preguntas cruciales, como: ¿De qué manera se postula y ejecuta el ejercicio del poder desde el Estado? ¿Cuáles son las consecuencias de las diferencias y escoceduras de ese poder sobre la sociedad, la familia y el individuo? Porque inevitablemente van a generar efectos sintomáticos y sufrimiento diverso, hasta locura, según se apliquen en determinados casos y las presentaciones diversas y particulares de estas fuerzas. Sólo el psicoanálisis puede ayudar a responder estas preguntas.
La marcha tecnológica ayuda al capital a borrar a los ineficientes y débiles. La sociedad busca efficiency en el performance y no mejoramiento de vida de los ciudadanos. El sacrificio nuevamente sube a los altares de esa mística sin Dios que es la Ciencia y que ocupa el lugar de saber absoluto. No hemos renunciado a nuestro espíritu homicida y el asesinato, sigue presente de forma no sólo ilegal, sino legal. El managment es la fórmula para disipar toda duda, para abolir el misterio de la vida, a través de la aplicación de un poder transparente, racional y supuestamente bueno que intenta eliminar el vacío, el poder de la muerte, el abismo.
Así se producen nuevos héroes y nuevas mitologías, en el lugar de Arturo el joven que se hizo rey sacando la espada en la piedra, surge el ambicioso Steve Jobs que no inventa nada y no hace nada, sino obligar a sus ingenieros y diseñadores esclavos a hacer realidad sus sueños. En el lugar del ajenjo del poeta maldito Baudelaire surge la negra Coca -  Cola anunciada por Maradonna, recargado en la portería.
Junto a la burguesía, el capitalismo y la máquina, la Ciencia se propone como la última justificación racional del mundo moderno. Dice Legendre: es la heredera de todos los dogmas de Occidente, ella extiende su poder a todos los dramas del desamparo y le explica al hombre lo que él vive a través de nuevos dioses, el Dios de la química, el de la física, el de la biogenética, el de las neurociencias. La ciencia se acomoda ahora en el lugar que ha dejado el Padre primordial, es Zeus que reina en un Olimpo desordenado y que somete a sus caprichos a sus pares, pero también aplasta a los humanos. Nos brinda hoy la fantasía y el delirio sin freno, a través del Internet.
El desinterés por algo tan básico como el psicoanálisis -- después de su primer golpe revolucionario-- que nos ayudaría comprender nuestra sociedad, sigue aún presente en nuestra cultura, y el esquema psiquiátrico -- por ejemplo -- prevalece sobre la salud y volviendo el tratamiento de los enfermos mentales un asunto de ingestión de medicamentos que los vuelve dependientes de substancias que, a lo largo del tiempo, les causan muchas veces, deterioro. Darian Leader menciona que la depresión se trata con pastillas como si se tratase de un catarro.


Hay que reconocer, que a pesar de la pasión inicial por la lectura de Freud, de algunos mexicanos por allá en los años 20’s y 30’s la profesionalización del psicoanálisis derivó en la formación de círculos cerrados en los que pocos podían entrar y a veces ninguno. Ha ido cambiado un poco la situación; pero hay que aceptar que esa tendencia y problema que el psicoanálisis sufrió; también ocasionó que muchas veces, fuese difundido al gran público por personas que no tenían la capacidad adecuada (hablo de muchos pseudo analistas latinoamericanos que se formaron en el avión del viaje a México), un síntoma de ello es el vocabulario lacaniano que se manosea entre muchos estudiantes de diversas licenciaturas, sin haber leído jamás Freud.
Así, se fue dando como consecuencia un panorama extraño en el que nuestra disciplina vuelta dogma, fue viniendo a substituir a la doctrina más importante del siglo XX llamada marxismo, precisamente el capitalismo hace objeto de consumo el más rico caudal de ideas, y nuestro espíritu esclavo busca religiones y dogmas. Eso sí, no se han dejado de producir mezclas extrañas entre ambas doctrinas que han producido algunos monstruos conceptuales, pero también otras mixturas brillantes que rescataron el espíritu crítico del pensamiento, tal es el caso de Slavoj Zizek que se ha convertido en un star rock del psicoanálisis, al que no le para la lengua.
Igual en todos estos devenires, nuestra población mexicana tercer mundista en su formación cultural, se ha mantenido al margen de la trascendencia del descubrimiento del Inconsciente por Freud, corriendo en peligro la extinción nuestra disciplina. Sobre todo, teniendo en cuenta que la gente busca soluciones rápidas y consejos que no podemos ofrecerle y que otros sí se atreven a brindarle, sin pensar demasiado en las consecuencias.
Por eso, es tan importante la labor de difusión del psicoanálisis, de clarificación de sus conceptos, de revelación de sus misterios. En la ruta de lo que precisamente Lacan denominó “psicoanálisis en extensión”, de forma que produzcamos no sólo literatura para nuestros colegas sino escritos de difusión que permitan al gran público acercarse no sólo a nuestra práctica, sino también a nuestra teoría como una forma de enriquecer su comprensión del mundo, pues a mi modo de  ver – y muchos colegas podrán diferir de mi punto de vista -- el psicoanálisis además de un método de curación, es una concepción enriquecedora del mundo de trascendencia filosófica.
Saludo así con entusiasmo, la publicación y el contenido del libro de Alexis, que se atreve por un lado a escribir de una manera sencilla y franca sobre el psicoanálisis, dirigiendo su obra al ciudadano común, llevándolo de la mano a recorrer conceptos, sintomatología, estructura y clínica del psicoanálisis. Quien no haya leído antes sobre estos temas, tendrá la ventura de comprender ideas que no son simples de captar pero que en estas líneas son explicitadas claramente.
Como bien sabemos, parte de este contenido, está relacionado con el trabajo que desde hace años hace nuestra amiga, para colaborar con la conocida y gustada revista Algarabia, que no sólo hace más amenos nuestros días, sino que siempre deja una estela de cultura que van más allá de las migajas. Sin duda se necesita no sólo buen ánimo, sino valor para acompañar este jocoso y hasta por momentos sandunguero proyecto educativo.
Ahora se atreve más allá de dónde había pisado nuestra hermosa amiga, para aventurarse a publicar un libro de papel en la era de las publicaciones digitales. Hoy en día la nueva generación lee más en epub, .pdf o de plano no lee, si no se conforma por tomar por verdad las publicaciones variadas del Twiteer y del Facebook, o con estar usando el Whatsupp o el Spotify, cuando no el Tinder o aplicaciones similares, en una nueva manera de delirar, o de caer en la desmesura del narcisismo, frente a un mundo que cada día es más difícil y más invadido por la impostura.
Así, publicar en papel será siempre un acontecimiento memorable que está dirigido también a un auditórium que quiere leer y no dilapidar su tiempo viendo interminables series de Netflix, que tiene inquietudes y dudas, sobre todo, que gusta de los libros entre las manos. Esos lectores están destinados para atesorar y acariciar el libro -- objeto con un gusto sensual --, y que lo colocará sobre sus piernas cuando le venza el sueño, como si fuese la cabeza de un amante. Creo que los libros antes de la era digital representaban un compañero y una voz que se reproducía en nosotros, resonando como la de un narrador apasionado y tenaz. Recuerdo estar sobre los 14 ó 15 años y haber leído Crimen y castigo de Dostoievski, creo que no salí de mi cuarto en aproximadamente tres días y sudaba a chorros conforme iba avanzando en mi lectura, tengo presente el haber llorado al leer 100 años de Soledad, o excitarme ante la lectura de Henry Miller en el escritorio de trabajo de la Secretaría de Comunicaciones, también recuerdo los esfuerzos que tuve que hacer para comprar mi edición de Amorrortu, y antes aún, mi primera lectura de Duelo y Melancolía en la edición de Biblioteca Nueva que me regaló mi madre, y sentir una luz que me iluminaba por dentro al descubrir su contenido.
Con la lectura de Una cita sexual con Freud, no sólo repasé conceptos fundamentales del psicoanálisis, sino que me reí a carcajadas, y me divertí con la frescura de sus ejemplos así como con sus puntos de vista, producto de una amplia experiencia y una vocación por nuestra disciplina.
Por eso, estoy seguro de que su libro será pronto un éxito editorial que promete muchas ediciones. Te reconozco el esfuerzo, el atrevimiento, y la voluntad para hacer, promover, una publicación de éstas características. ¡Bravo amiga!  gracias por el trabajo de difusión del psicoanálisis que estoy seguro seguirás realizando.





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